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El Salvador 2009
Misión de Observación Electoral
Unión Europea


Acerca de El Salvador

Historia de El Salvador


El territorio de El Salvador, ubicado dentro del área cultural mesoamericana, fue habitado por diferentes pueblos indígenas entre los que destacan los pipiles, los lencas y, con menor influencia, diversos grupos mayenses. A partir de la conquista española, el país (junto con los demás países que hoy conforman la región centroamericana) forma parte de la Capitanía General de Guatemala, hasta que en 1821 Centroamérica se independiza de España y se organiza como federación.  Durante este período, la rivalidad interna entre "imperialistas" y "republicanos" derivó en la guerra civil de 1827.

 

El general Francisco Morazán, presidente de la República de Centroamérica trató de impedir el desmembramiento del pacto federal iniciado en 1839.

 

Desde El Salvador, Morazán emprendió la lucha por el mantenimiento de la unión, sin embargo, los esfuerzos integracionistas fracasan en 1840 y se divide la región centroamericana. Durante la colonia, El Salvador fundamentó su economía en la producción de añil (tinte natural para textiles), sin embargo, la invención de los colorantes artificiales a fines de siglo XIX derribó los precios de dicho producto, generando la necesidad de transformar la base productiva nacional. A partir de entonces, el cultivo del café se convierte en uno de los pilares de la economía del país, mientras marca el inicio de su historia moderna. De tal forma, a partir del cultivo del café no solo se reestructura el sistema económico sino también el sistema político. Por otra parte, la necesidad de tierras que provocó este modelo fortaleció un patrón caracterizado por la alta concentración de la tierra en el país.

 

La oligarquía cafetalera se consolidó como el sector económicamente dominante de dicho país. Los percances y la desestabilización que produjo en El Salvador la crisis financiera de Estados Unidos en 1929 y la caída de los precios internacionales del café fueron dramáticos en cuanto a costos económicos y sobre todo sociales.

 

A nivel político, para la década de los 20´s se llevó a cabo un intento fallido de democratizar el país a partir de una serie de reformas impulsadas por Pío Romero Bosque, que culminó con el proceso de apertura durante nueve meses de gobierno del presidente Araujo en 1931. Este corto período democratizador se interrumpe abruptamente por el golpe de Estado del Gral. Hernández Martínez a finales de 1931, el cual inaugura un nuevo período en la historia sociopolítica salvadoreña caracterizado por el inicio de una serie de gobiernos militares durante casi 50 años, en el cual se plantea mantener las bases del modelo económico agroexportador sostenido por la continua represión y violencia.

 

Es importante señalar que en enero de 1932 se dio el histórico levantamiento campesino-indígena en numerosos pueblos cafetaleros, al cual también se juntó el Partido Comunista Salvadoreño bajo su líder Farabundo Martí, a lo que siguió una de las más cruentas represiones en América Latina, cuando el Gral. Hernández Martínez ordena la masacre de entre 10 000 y 30 000 campesinos indígenas en el país – hombres, mujeres y niños.

 

Este acontecimiento, conocido como “La matanza”, lleva a la cultura indígena en el país al borde de la extinción. Por otra parte, a partir de 1960 se inició un proceso de industrialización, en el marco del Mercado Común Centroamericano, con el respaldo de la "Alianza para el Progreso". Aunque se lograron altas tasas de crecimiento, éstas no fueron suficientes para abatir el desempleo, que en las décadas anteriores había provocado la emigración de 300.000 campesinos sin tierras hacia Honduras.

 

Esta presión demográfica, junto a la competencia entre las respectivas elites industriales decantó una guerra entre El Salvador y Honduras durante junio de 1969. El cruento conflicto, de cien horas de duración, conocido como “La guerra de futbol”, dejó un saldo de cientos de muertos y resquebrajó el Mercado Común regional, y la industria salvadoreña entró en crisis. Luego de varias décadas de gobiernos militares, se comienzan a manifestar diferentes esfuerzos populares que oponían al régimen político y económico.

 

Así, para la década de 1970 se empienzan a movilizar distintos actores sociales y políticos que se oponían a los gobiernos en manos de las Fuerzas Armadas y al modelo agroexportador. En los primeros años de la década de los 70 el movimiento obrero y popular dio un fuerte impulso a su lucha reivindicativa. Nacieron organizaciones guerrilleras y la oposición legal compuesta por el PDC, UDN y MNR, de orientación cristiana demócrata, comunista y socialdemócrata, respectivamente. Para 1972 la oposición legal se unifica en la Unión Nacional Opositora (UNO) y proponen a José Napoleón Duarte como candidato civil a la presidencia, frente al coronel Arturo Molina.

 

Tanto en las elecciones de 1972 como en las de 1977 el fraude electoral dio el triunfo a los militares, abriendo paso a una crisis política en el país durante toda la década de los setenta. Ante el aumento de la conflictividad social, en un esfuerzo por contener la crisis, en 1979 se da un golpe de Estado con el objeto de implementar la transición hacia gobiernos civiles, dando lugar a la toma del poder por parte de una junta cívico militar integrada por miembros de la socialdemocracia y la democracia cristiana. Sin embargo, este esfuerzo no funciona y la represión continúa; ejemplo de ello es que el 24 de marzo de 1980 el arzobispo de San Salvador Monseñor Oscar Arnulfo Romero es asesinado por la ultraderecha mientras oficiaba una misa. Este asesinato fue uno de los detonadores que cerró las puertas a una solución pacífica al conflicto que se gestaba. De esta forma, pese a los esfuerzos por contener el conflicto armado que se avecinaba mediante la conformación de la junta cívico militar, hacia comienzos de la década de 1980 estalló la guerra civil.

 

En octubre de 1980 fue creado el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) como coordinadora de cinco organizaciones político militares de carácter insurgente. Para el siguiente año estas organizaciones lanzan la “ofensiva final” desatando oficialmente la guerra civil. Esta se desarrolla a lo largo de la década de los 80, dentro de un contexto político internacional polarizado expresado en la guerra fría, donde destaca la influencia de la vecina revolución sandinista, la revolución cubana y, por el otro lado el papel de los Estados Unidos bajo Ronald Reagan en el apoyo a la contrainsurgencia. Durante este período se llevaron a cabo numerosas violaciones a los Derechos Humanos en El Salvador.  Según informes de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador, los sectores más afectados por la represión fueron las mujeres, los estudiantes y los sindicalistas. Aunque las más grandes masacres de civiles (El Mozote con casi 1000 muertos y Río Sumpul con 600 victimas) se habían cometido por el ejército a principios de los años ´80s, incluso en 1989 fueron asesinados seis jesuitas y dos empleadas que trabajaban en la Universidad Centroamericana (UCA) en la capital.

 

En este contexto, caracterizado por el estallido de la guerra civil y por el ascenso al poder de la Democracia Cristiana con políticas reformistas, hacia 1986 termina de fortalecerse el partido político Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) que unifica a los tradicionales grupos de poder económico con otros sectores ultra conservadores del país. Dicho proyecto político, luego de emprender una contraofensiva política e ideológica, culminó con la derrota del reformismo y de la democracia cristiana al asumir el poder en las elecciones de 1989. Asimismo, modificó la estructura económica del país al desarrollar una serie de políticas encaminadas a la liberalización económica, las cuales seguían las indicaciones de Consenso de Washington y estaban muy a tono con los cambios en política económica mundial de la época. Luego de un largo proceso de negociaciones, el 16 de enero de 1992 se firman los Acuerdos de Paz entre el Estado salvadoreño y la guerrilla en la ciudad de México (“Acuerdos de Chapultepec”). Se trata del primer esfuerzo de concertación y diálogo en la historia del país, el cual, además de concluir una larga guerra civil, persigue establecer las bases para democratizar el sistema político salvadoreño.

 

De esta forma, se desarrolla un proceso inédito en la historia salvadoreña, pues se abren espacios de negociación y participación legal de actores políticos hasta entonces excluidos como el FMLN. Los Acuerdos, producto de una serie de negociaciones en las que jugó un papel fundamental como instancia mediadora la Organización de las Naciones Unidas (ONU), básicamente constituyen un conjunto de concesiones llevadas a cabo por ambos bandos e implementadas en los años subsiguientes a la firma del acuerdo legal. Entre los Acuerdos de Paz destaca la obligación del gobierno de reducir sus efectivos a la mitad, hasta llegar a la cifra de 30.000 en 1994, y disolver el servicio de inteligencia. A partir del 3 de marzo tendría que crearse una nueva policía civil integrada en parte por miembros del FMLN. En enero de 1992, la ley de Reconciliación Nacional otorgó la amnistía a todos los presos políticos. Se estableció, además, el compromiso del gobierno de otorgar tierras a los combatientes y asistencia a los campesinos de ambos sectores.

 

El 15 de febrero de 1993, los últimos 1.700 rebeldes armados entregaron sus armas en una ceremonia que contó con la presencia de varios jefes de Estado de Centroamérica y del secretario general de la ONU, Boutros Ghali. Se creó la Policía Nacional Civil, la Procuraduría de Derechos Humanos y el Tribunal Supremo Electoral. Aún cuando el Acuerdo constituyó la base para redefinir las relaciones sociales y políticas del país, la implementación de los compromisos no estuvo exenta de dificultades, retrasos y oposiciones. Esto se manifiesta en la necesidad que hubo de renegociar y recalendarizar algunos acuerdos puntuales durante los meses siguientes a la firma del tratado. El resultado de la investigación sobre violaciones a los Derechos Humanos efectuada por la Comisión Verdad, creada por la ONU, provocó la renuncia del ministro de Defensa, general René Emilio Ponce, señalado en dicha investigación como uno de los autores intelectuales de los asesinatos de seis jesuitas de la Universidad de San Salvador en 1989. Según el documento final de la Comisión, los militares, los escuadrones de la muerte vinculados a estos y el Estado fueron responsables de 85% de las violaciones a los derechos humanos durante la guerra. También se recomendó la destitución de 102 jefes militares y la privación de derechos políticos a algunos ex líderes guerrilleros.

 

El presidente Cristiani (ARENA) propuso entonces una amnistía general para casos de abuso de violencia que fue aprobada apenas cinco días después de conocerse el documento de la Comisión Verdad, el 20 de marzo de 1993. Con esta medida, quedaron impunes los crímenes más graves cometidos durante la guerra. Por otra parte, según la ONUSAL, la violencia no cesó con los acuerdos de paz. Además de la existencia de actividades de inteligencia en las Fuerzas Armadas, la vinculación de los efectivos militares con el crimen organizado y la falta de respuestas a los desmovilizados de uno y otro bando, hicieron crecer los delitos comunes.

 

Un año después, el 20 de marzo de 1994, se efectuaron las primeras elecciones luego de firmados los Acuerdos de Paz. El candidato de la coalición de izquierda integrada por el FMLN y otros grupos obtiene el 25,5% de los votos en la primera vuelta, contra 49,2% de Armando Calderón Sol de ARENA. Si bien la izquierda denunció la existencia de fraude, los observadores de la ONU en el país (ONUSAL) aseguraron que los comicios fueron limpios.

 

Luego de las elecciones, el FMLN se enfrentó a una crisis interna que deriva en la división del partido con la retirada del ERP y la RN, dos de las cinco organizaciones integrantes del FMLN. El nuevo gobierno logró elevar el crecimiento económico a 5% anual y también controlar la inflación, que en los primeros seis meses de 1994 alcanzó a 5%. La pobreza, sin embargo, no se redujo. Según cifras oficiales, 29% de los habitantes viven en estado de pobreza, y 22% en la pobreza extrema. Más de 400.000 niños de 6 años padecen desnutrición crónica, y 15% de los menores de cinco años presenta desnutrición grave o moderada.

 

Historia política reciente de los dos partidos mayoritarios y coyuntura electoral actual

 

Desde la firma de los acuerdos de paz, la estructura del poder político salvadoreño se ha configurado prácticamente bajo el bipartidismo de ARENA y el FMLN, las dos fuerzas que actualmente disputan la presidencia en las elecciones de 2009. El resto de partidos se reparte una cuota de entre el 20% y el 25% del poder legislativo y gobiernos municipales, quedando el resto en manos de los primeros dos partidos mencionados. La rivalidad entre ambos tiene todavía una raíz robusta, como los dos principales protagonistas políticos de la guerra y de la negociación de los acuerdos de paz.

 

Cuatro partidos se disputan la presidencia de la república en marzo de 2009 (ARENA, FMLN, PCN y PDC) y seis el reparto del poder legislativo y de gobiernos locales (los cuatro anteriores más el FDR y el CD). El partido ARENA ha mantenido el control de poder ejecutivo por cuatro períodos consecutivos desde 1989. También ha mantenido un control relativo del legislativo (mayoría simple), gracias a su tradicional alianza con otros partidos de derecha (PCN) y centro derecha (PDC). Desde 1994 las decisiones legislativas de mayoría calificada han necesitado del concurso de los votos del FMLN, que de esa manera ha tenido un poder de veto sobre decisiones legislativas de trascendencia que exigen esa mayoría (préstamos internacionales, nombramiento de funcionarios de elección indirecta, como magistrados de Corte Suprema de Justicia, aprobación de deuda pública internacional, etc.). En las elecciones legislativas y municipales de 1997 ARENA perdió el control de una buena parte de los gobiernos locales, entre ellos el más importante del país, San Salvador, a manos del FMLN.

 

Desde entonces el FMLN ha mantenido el control de ese municipio. Aunque ARENA controla más gobiernos municipales, a nivel local el FMLN gobierna sobre mayor cantidad de población que la reside en los municipios en manos de aquél partido. Tras casi veinte años en control de poder ejecutivo, ARENA arrastra el peso de su larga permanencia en el poder, la acumulación de una precaria situación económica de la mayoría de la población en sus distintos gobiernos, a lo que se añade la grave crisis económica desatada en los Estados Unidos, con inmediatos y severos efectos sobre El Salvador. En todas las encuestas sobre preferencias electorales corridas desde septiembre de 2007, mes en que se proclamó candidato presidencial por el FMLN a Mauricio Funes, este partido ha aventajado a ARENA.

 

En las encuestas de los últimos tres meses corridas por universidades y empresas independientes, la ventaja de Funes sobre Avila promedia 15%. En ese mismo período, las contratadas por los medios de comunicación (La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy), dicha ventaja aparece mucho menor, entre un 2 y un 6%). Si las últimas fueran más acertadas, el escenario de segunda vuelta presidencial es prácticamente un hecho. En el caso contrario, el FMLN aun podría contar con un triunfo en primera vuelta. Las apreciaciones y proyecciones del proceso electoral en 2007. A mediados de 2007 las perspectivas de un posible triunfo de la izquierda en las elecciones presidenciales de 2009 ya había llevado al presidente de la república a emprender a una prematura (y fuera del período legal) campaña electoral a favor de su partido.

 

Ya en un discurso ante la Fuerza Armada, con ocasión del día del soldado, el presidente recordó el papel de la institución en la lucha contra el comunismo y implícitamente llamó a estar alertas ante la misma amenaza que volvía a enfrentar el país. Saca emprendió actividades proselitistas de visita a distintos municipios del país en su calidad de presidente de su partido, aun cuando ello implicó un cierto conflicto con su mandato como presidente de la república. Ante críticas de sectores afines a su partido, Saca abandonó la iniciativa. No obstante, invitó a los otros partidos de derecha (PCN y PDC) a presentar una fórmula presidencial única, a fin de enfrentar a la izquierda y no repetir la reciente historia electoral nicaragüense, en la que el triunfo de Daniel Ortega se interpretó como resultado de la división en que los partidos de derecha de ese país concurrieron a elecciones.

 

Aunque se supo de algunos encuentros entre ARENA y PCN, las negociaciones al respecto no prosperaron. Tensiones menores se desataron entre el PCN y el PDC, este último intentando arrebatar al PCN la posición de tercera fuerza política del país, así como intentando disputar la condición de socio menor más importante de ARENA en la Asamblea Legislativa. Las posibilidades electorales de la izquierda ya se anticipaban como auspiciosas entre sectores autodefinidos como independientes, así como de parte de los pequeños partidos de izquierda. A mediados de 2007 Arturo Zablah, actual candidato a vicepresidente por ARENA, lanzó la iniciativa de constituir una amplia alianza de partidos de oposición con objeto de “sacar a ARENA del ejecutivo”. Zablah elaboró una propuesta que expuso “ante la sociedad civil”, en la que él mismo se postulaba como candidato presidencial de dicha alianza, en la que ponía como condición el contar con el respaldo de todos los partidos de izquierda. Propuesta que no prosperó al ser ignorada por el FMLN, que ya se percibía lo suficientemente fuerte como para lanzarse a la contienda sin compromisos con terceros. La fortaleza de las actuales aspiraciones electorales del FMLN puede estimarse contrastando el presente proceso con las anteriores contiendas presidenciales, en los que para el mes de septiembre del año previo a las elecciones ARENA ya se había posicionado en las encuestas con clara ventaja sobre el FMLN. Algo que ahora, al mes de diciembre, ARENA sigue sin conseguir.

 

Trayectoria y evolución de los partidos políticos presentes en la contienda electoral de 2009 Los seis partidos inscritos han pasado por transformaciones y diversos conflictos internos en la última década, con excepción del FDR, de reciente formación. No obstante, es únicamente el partido ARENA el que se presenta a estas elecciones aún afectado por las secuelas de su último conflicto, relacionado con la nominación de su candidato presidencial, a través de unas cuestionadas primarias.

 

Trayectoria de ARENA del 97 a la fecha Los dos partidos principales han experimentado crisis internas por razones diversas, llegando en algunos casos a escisiones, sobre todo como efecto de reveses electorales significativos. En 1996 el movimiento de “los maneques”, o amigos cercanos del fundador de ARENA, Roberto dAubuisson, reclamaron una mayor cuota de poder dentro del partido. Algunos miembros de ese movimiento pasaron en 1997 a las filas del PCN y posteriormente fundaron el PAN (elecciones del 2000), liderado por Horacio Ríos. Ese partido desapareció en elecciones de 2003 por no alcanzar el mínimo de votos requeridos. Tras las elecciones de 1997 la crítica al interior de ARENA cobra la figura de ser un partido bajo el dominio el gran capital, con los dos presidentes electos hasta esa fecha ligados a esa estructura, o familiarmente vinculados a ella. A partir de entonces comienzan a cobrar un protagonismo creciente en las decisiones partidarias los políticos de carrera. Así, se perfila como candidato, y gana la presidencia, Francisco Flores, quien se presenta como un ciudadano común, cercano al pueblo.

 

Bajo una aproximación similar se presentó como candidato y triunfó el actual presidente de la república, Tony Saca. Estos cambios de perfil en los candidatos fueron fructíferos para ARENA, alejando la percepción de ese partido como “elitista” y ligado al gran capital. Pese a tales cambios de imagen, la política de ARENA no sufrió sensibles modificaciones a lo largo de los últimos veinte años, situación que se reflejó en la permanencia de la precaria situación económica y social de la mayoría de la población, a lo largo de las dos décadas. Este contexto representa un factor importante que opera en contra de la eficacia y credibilidad de los mensajes y estrategias proselitistas ensayadas hasta el momento por dicho partido. Lo que se refleja en las encuestas de los últimos tres meses corridas por el IUDOP, UTEC y CID-Gallup, las tres casas encuestadores de reconocido prestigio.

 

Otro factor adverso para ARENA en la actual coyuntura electoral se originó con las primeras discusiones internas sobre la nominación del futuro candidato presidencial. De acuerdo a reportes de El Faro y otras evidencias, el candidato presidencial elegido inicialmente por el presidente Saca era su ministro de seguridad, y compadre, René Figueroa. Después de que diversos sectores de derecha cuestionaron abiertamente esta intención, luego que Figueroa manifestara sus pretensiones a la presidencia, Saca terminó impulsando la candidatura de otro de sus cercanos colaboradores, Rodrigo Ávila. El proceso de las primarias, cuestionado por diversas razones, dejó heridas y resentimientos entre las facciones simpatizantes de algunos de los contendientes, que criticaron las irregularidades. A pesar de ello, la campaña aún está lejos de finalizar y mucho puede cambiar. (No debe minusvalorarse la poderosa maquinaria propagandística y capacidad mediática al servicio de ARENA, capaz de incidir y modificar estados de opinión pública. Algunas noticias sobredimensionadas por la prensa local de derecha parecen seguir esta tónica.

 

Tal el caso de acusaciones lanzadas contra el FMLN el pasado mes de octubre por su presunta participación en el secuestro de un empresario ocurrido este año en Panamá, a partir de un vago correo electrónico fechado en 2002, y supuestamente encontrado en la computadora portátil del ex comandante de las FARC, Raúl Reyes. Información que se originó de una filtración a la prensa por parte del Organismo de Inteligencia del Estado. Trayectoria similar, pero de mayor envergadura, parece estar siguiendo la extraordinaria cobertura prestada a la presunta existencia de grupos armados vinculados al FMLN, a partir de fotografías de actos públicos conmemorativos realizados por la izquierda en los que se han utilizando réplicas de armas de guerra. Conmemoraciones que de suyo pudieran ser cuestionables, al recordar acciones de guerra.) Trayectoria del FMLN del 97 a la fecha La historia de conflictos al interior del FMLN como partido legalmente constituido es larga. Su primera escisión data desde su primera participación en una campaña electoral, en las elecciones generales de 1994.

 

Poco después de haberse constituido la nueva Asamblea legislativa surgida de esos comicios, la facción liderada por Joaquín Villalobos se separó del FMLN y se constituyó como partido independiente en formación. Movimiento que no sobrevivió a su primera contienda como partido independiente en las elecciones de 1997. En las sucesivas Asambleas, (1997, 2000 y 2003) la fracción legislativa del FMLN sufrió la deserción de uno o dos de sus diputados. Al decir de algunos, seducidos por el poder económico de ARENA, que necesitó de esos votos para la aprobación de alguna legislación que requería de mayoría calificada (dos tercios de la asamblea de 84 diputados). Estas deserciones generaron en el seno del partido controles mayores en la selección de sus candidatos, enfatizándose en la fidelidad a los principios partidarios.

 

Esta historia pronto fue interpretada y popularizada a través de de los medios de comunicación, con justificación o sin ella, como la “imposición de los ortodoxos” comunistas y la creciente marginación de los disidentes. A pesar de estos señalamientos de radicalidad, el FMLN había incorporado regularmente como candidatos a puestos de importancia a personal no militante de su partido. En 1994 sus candidatos a presidente y vicepresidente (Rubén Zamora y Francisco Lima) no provenían de sus filas. En 1997, 2000 y 2003 los candidatos a alcaldes por San Salvador (Héctor Silva en las primeras dos ocasiones, y Carlos Rivas en 2003), ambos triunfantes, no provenían de su militancia. Aunque ambos terminaron sus mandatos municipales distanciados del partido y Carlos Rivas Zamora se presenta ahora como candidato presidencial del PDC.

 

Después de las elecciones presidenciales de 1999, quien entonces fuera candidato presidencial, Facundo Guardado, entró en contradicciones con el resto de dirigencia y se separó conformando otro movimiento partidaria que tampoco sobrevivió a su primera prueba electoral en 2003. Al final del período legislativo 2003-2006, una nueva escisión se produjo en la fracción parlamentaria del FMLN, lo que posteriormente se constituyó en el partido FDR, liderado por Julio Hernández, ex magistrado del Tribunal Supremo Electoral por el FMLN en el período 1999-2004. Partido que ahora probará suerte en las elecciones legislativas y municipales. Pese a todas estas escisiones la fortaleza electoral del FMLN no parece haberse erosionado; en parte quizá debido al fuerte bipartidismo y la polarización política fomentada de un modo u otro por ambos partidos mayoritarios.

 

En la postulación de su actual fórmula presidencial el FMLN efectuó su movimiento más audaz e inteligente, al haber seleccionado como candidato a la presidencia a Mauricio Funes, de larga trayectoria periodística y reconocido conductor de programas de entrevista por TV. Por cerca de 20 años Funes acumuló credibilidad y simpatía como crítico agudo e independiente. Esta fortaleza del candidato se ha puesto a prueba tras la intensa y variada campaña de desprestigio lanzada por el partido ARENA, sin que las encuestas revelen hasta la fecha menoscabo en su imagen. De hecho el partido como tal parece también beneficiarse de la fortaleza de su candidato cuando, siempre de acuerdo a las encuestas, mantiene preferencias populares por encima de ARENA. Hasta el momento el FMLN parece estar manejando mejor su estrategia electoral, tal como lo sostienen algunos reconocidos columnistas, como Roberto Rubio y Joaquín Samayoa, a quienes no se puede señalar como simpatizantes de dicho partido.

 

Bibliografía básica de literatura salvadoreña Roque Dalton Historias prohibidas del pulgarcito José Ignacio López Vigil Las mil y un historias de la Radio Venceremos Ignacio Ellacuría Veinte años de historia de El Salvador (1969-1989) Claribel Alegría Cenizas de Izalco María López Vigil Piezas para un retrato


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